Washington: De los campos de Yakima a los taprooms de Seattle

Washington no es solo el estado que produce el 75% del lúpulo americano – es donde la cerveza encontró su equilibrio perfecto entre tradición e innovación. Desde los valles de Yakima donde crecen las variedades que definen las IPAs modernas, hasta los warehouses de Georgetown donde se forja la cerveza de la clase trabajadora de Seattle, Washington construyó su identidad cervecera en dos pilares: ingredientes de clase mundial y actitud sin pretensiones.

Aquí, bajo la sombra del Mount Rainier y entre la lluvia constante del Pacífico, una generación de cerveceros transformó Seattle de ciudad de grunge y café en capital cervecera que rivaliza con Portland y San Diego. De la icónica «R» roja de Rainier a las IPAs experimentales de Fremont, Washington demuestra que puedes honrar el pasado mientras construyes el futuro.

Primera parada: Rainier Brewing

Antes de que existiera el craft, antes de las IPAs, antes de que Seattle fuera cool, existía Rainier. Fundada en 1878 por Andrew Hemrich, Rainier Brewing no es solo una cervecera, es la identidad líquida de Seattle. Esa «R» roja que domina el skyline desde 1954 es más reconocible que el Space Needle para cualquier local que se respete.

Rainier Beer era la cerveza de los madereros, los pescadores, los trabajadores del puerto. «Rainier Beer, here’s to good friends» no era solo slogan sino era himno de una ciudad trabajadora. Los comerciales de los 70s y 80s con motociclistas en las Cascades y «wild rainiers» (los osos animados) son folklore puro del Pacífico Noroeste. Cuando los Seahawks ganaban, se celebraba con Rainier. Cuando los Mariners perdían, se consolaba con Rainier.

Rainier, la cerveza mas mitica del estado de Washington.
La torre Rainier en todo su esplendor con la ‘R’ roja ha sido el faro cervecero de Seattle desde 1954, visible desde millas de distancia y grabada en la memoria colectiva de generaciones de seattleites.

La cervecera original cerró en 1999, pero la marca sobrevive bajo Pabst Brewing Company. La torre en Georgetown sigue ahí, recordándonos que Seattle fue ciudad cervecera mucho antes del craft boom. Hoy puedes encontrar Rainier en cualquier dive bar de la ciudad, y sigue siendo la elección de hipsters irónicos y trabajadores auténticos por igual. Es la cerveza que unifica a Seattle más allá de clases sociales – pura nostalgia líquida del viejo Seattle.

Segunda parada: Pike Brewing Company

En 1989, cuando Seattle era más conocida por Starbucks que por cerveza artesanal, Charles y Rose Ann Finkel abrieron Pike Brewing en un sótano de Pike Place Market con una misión radical: hacer cervezas europeas auténticas en suelo americano. Charles había importado cervezas belgas y alemanas durante años, sabía lo que era calidad real, y estaba harto de la mediocridad americana.

Pike Place Pale Ale fue una de las primeras American Pale Ales en usar lúpulo Cascade de manera prominente – citrusy, floral, completamente diferente a todo lo que existía en 1989. Pike IPA llegó en 1990 cuando IPA era término que nadie entendía. Pike XXXXX Extra Stout es imperial stout de 10.1% que en los 90s era considerado extremo.

Interior del brewpub de Pike Brewing Company en Pike Place Market, Seattle

El brewpub original en 1415 1st Avenue, en el corazón de Pike Place Market, es museo viviente del craft temprano. Tienen la colección de beer memorabilia más grande del mundo – 10,000+ piezas que cuentan la historia de la cerveza desde el antiguo Egipto hasta hoy. El founder Charles Finkel murió en 2021, pero su legado vive en cada pinta que demuestra que hacer cerveza es arte, no solo negocio. Tours los sábados incluyen degustación en su beer museum.

Tercera parada: Redhook Brewery

En Woodinville, rodeada de viñedos y destilerías, Redhook Brewery es la prueba de que puedes crecer masivamente sin perder el alma. Paul Shipman y Gordon Bowker (co-fundador de Starbucks) abrieron en 1981 en un warehouse de Ballard cuando «microbrewery» era palabra que nadie usaba. Fueron la segunda cervecera craft de Washington, pero la primera en pensar a lo grande.

Redhook ESB (Extra Special Bitter) definió el estilo para toda una generación de cerveceros americanos. Long Hammer IPA llegó en los 90s cuando IPA todavía necesitaba explicación. Pero su move más inteligente fue la alianza con Anheuser-Busch en 1994 – controversial en su momento, pero que les dio distribución nacional cuando otros craft brewers seguían siendo locales.

Campus de Redhook Brewery en Woodinville, Washington, mostrando arquitectura tipo lodge con techos metálicos inclinados, estructura de madera y metal.

El campus de Woodinville en 14300 NE 145th Street es Disneylandia cervecera: tours, degustaciones, restaurante, y vista a los Cascade Mountains. La Forecasters Pub tiene 20 grifos con cervezas que no encontrarás en ningún otro lado, incluyendo barrel-aged experimentales y seasonal specials. Redhook demostró que puedes mantener calidad craft mientras juegas en las ligas mayores – lección que muchos aprendieron después.

Cuarta parada: Elysian Brewing

Dick Cantwell abrió Elysian en 1996 en Capitol Hill cuando el barrio era más punk rock que tech bros. Su filosofía era simple: «beer for humans» – cervezas accesibles pero inteligentes, sin pretensiones pero sin compromisos. Elysian se convirtió en el corazón cervecero de Seattle alternativo, donde músicos, artistas y freaks encontraron su cerveza.

The Wise ESB es perfección inglesa adaptada al clima lluvioso de Seattle. Avatar Jasmine IPA con flores de jazmín fue experimental cuando experimental era riesgoso. Pero donde Elysian brilló fue en sus pumpkin beers: Great Pumpkin Imperial Porter, Night Owl Pumpkin Ale, Dark o’ the Moon Pumpkin Stout – 20+ cervezas diferentes con calabaza que convirtieron octubre en festival.

Tanques de fermentación de Elysian Brewing decorados con murales artísticos coloridos incluyendo un tigre psicodélico y diseños abstractos

Tienen tres ubicaciones en Seattle, pero la original en 1221 E Pike Street sigue siendo especial. El Tangletown location tiene 12 grifos exclusivos y pizza que compite con cualquiera de Nueva York. Anheuser-Busch los compró en 2015 (Dick se fue después), pero las cervezas mantienen esa personalidad Seattle que las hizo famosas. El Great Pumpkin Beer Festival cada septiembre sigue siendo evento obligatorio.

Quinta parada: Fremont Brewing

Matt Lincecum (hermano del pitcher Tim Lincecum) abrió Fremont en 2009 en un warehouse industrial de Fremont con una filosofía clara: «universally local» – cervezas que honran la comunidad pero trascienden fronteras. El neighborhood de Fremont, con su troll gigante bajo el puente y ambiente bohemio, era perfecto para una cervecera que no se toma demasiado en serio.

Universale Pale Ale es su flagship – balanced, citrusy, perfecta para el clima de Seattle. Interurban IPA es tribute al trolley histórico que conectaba Seattle con los suburbs. Cowiche Canyon Fresh Hop Ale usa lúpulo recién cosechado del valle de Yakima, embotellando la esencia del terroir de Washington en tiempo real.

Vista nocturna del beer garden de Fremont Brewing con letrero iluminado en el barrio de Fremont, Seattle.

El beer garden en 1050 N 34th Street es community center no oficial de Fremont: food trucks rotando, perros corriendo, familias picnicking, y esa vibra relajada que hace que olvides que estás en una ciudad de medio millón. Los domingos de verano tienen live music y el mejor people-watching de Seattle. Pro tip: sus barrel-aged series salen solo en el taproom y vuelan rápido .

Sexta y última parada: Georgetown Brewing

Roger Bialous y Manny Chao abrieron Georgetown en 2002 en el barrio industrial de Georgetown con una misión: hacer la mejor cerveza posible para la gente trabajadora de Seattle. Nada de marketing fancy, nada de packaging hipster – solo cerveza honesta en un warehouse sin pretensiones donde los empleados de Boeing y los mecánicos de autos se mezclan con hipsters de Capitol Hill.

Manny’s Pale Ale es la cerveza no oficial de Seattle – hoppy pero no agresiva, malty pero no pesada, perfecta después de 8 horas de trabajo físico o mental. Lucille IPA tiene ese bite que necesitas cuando la lluvia no para. Bodhizafa IPA es su tribute a las IPAs del noroeste – piney, citrusy, sin excusas.

Exterior de Georgetown Brewing en el barrio industrial de Georgetown, Seattle.

El taproom en 5200 Denver Avenue S es anti-taproom: concreto, metal, cero decoración innecesaria. La cerveza es la estrella. Los sábados tienen tours que muestran su filosofía: «we make beer, you drink it, everyone’s happy». Es la cervecera más Seattle de Seattle – working class, sin pretensiones, pero con estándares que no negocia.

El futuro en el estado Evergreen

Washington sigue empujando límites: desde las sour ales con frutas del Pacífico Noroeste hasta las lagers alemanas perfectas para el clima lluvioso, desde las collaborations con viñedos locales hasta las cervezas con ingredientes foraged de los bosques de las Cascades. Si hay una tendencia emergente en craft beer, probablemente un cervecero de Washington la está perfeccionando en algún warehouse de Seattle.

Otras paradas esenciales en Washington:

Seattle Metro: 
Cloudburst Brewing (Seattle) – IPAs ultra-frescas, obsesión con el lúpulo peak
Holy Mountain Brewing (Seattle) – Farmhouse ales y fermentación natural nivel PhD
Stoup Brewing (Seattle) – IPAs perfectas en Ballard
Urban Family Brewing (Seattle) – Sours con frutas del Pacífico Noroeste

Eastside: 
Mac & Jack’s Brewery (Redmond) – African Amber es leyenda local
Black Raven Brewing (Redmond) – Trickster IPA y stouts monumentales

Yakima Valley: 
Bale Breaker Brewing (Yakima) – En medio de los hop fields
Single Hill Brewing (Yakima) – Terroir de lúpulo en estado puro

Oeste del estado:
 Boundary Bay Brewery (Bellingham) – Craft veteranos desde 1995
Chuckanut Brewery (Bellingham) – German lagers perfectos