Si hay un estado que entiende de cerveza, ese es Colorado. Y no lo digo solo porque el aire sea tan limpio que duele respirar y el agua de las Montañas Rocosas baje más pura que las intenciones de un monje trapense, sino porque aquí la única agua sagrada de verdad es la cerveza. Tal vez sea la altitud, tal vez la actitud, pero Colorado transformó el craft beer de hobby hippie en industria seria manteniendo esa filosofía de que hacer cerveza es estilo de vida, no solo negocio.
No es casualidad que el Great American Beer Festival se celebre en Denver cada octubre, convirtiendo la ciudad en La Meca cervecera durante una semana. Aquí, a 5,280 pies sobre el nivel del mar, donde los domingos se dedican por igual al trail running y al beer tasting, nació una generación de cerveceros que no entiende de medias tintas. New Belgium te enseña que salvar el planeta puede ser rentable. Odell lleva décadas haciendo cervezas que se venden por méritos propios. Great Divide convirtió un stout en fenómeno de culto. Y Avery decidió que «extremo» era solo el punto de partida.
Primera parada: New Belgium Brewing
En Fort Collins, a una hora al norte de Denver, New Belgium es más que una cervecera: es una declaración de principios sobre cómo hacer negocio. Jeff Lebesch fundó la empresa en 1991 después de un viaje en bicicleta por Bélgica, trayendo consigo la obsesión por las ales belgas y la idea radical de que una cervecera podía ser propiedad de sus empleados.
Fat Tire Amber Ale, con su icónica bicicleta en la etiqueta, se convirtió en la gateway drug del craft para millones de americanos. Pero el verdadero tesoro está en su programa de sours: La Folie, Transatlantique Kriek, y las series Lips of Faith demuestran que Fort Collins puede competir con Bruselas cualquier día. El campus en 500 Linden Street es Disneylandia sostenible: paneles solares, tratamiento de agua in situ, y un tour que termina en su Wood Cellar donde envejecen joyas en barricas de roble.

Abierto todos los días de 11 a 8 (hasta las 9 viernes y sábados), con tours cada hora que incluyen la historia de cómo se convirtieron en la primera cervecera carbono neutral de Estados Unidos. No te pierdas el Liquid Center, su pilot brewery donde prueban las locuras que quizás nunca veas en botella.
Segunda parada: Odell Brewing Company
A diez minutos de New Belgium, Odell Brewing en 800 E Lincoln Avenue es la definición de consistencia elevada. Doug Odell abrió en 1989 cuando Fort Collins era pueblo universitario sin pretensiones, y construyó su reputación pinta a pinta con cervezas que respetan la tradición mientras empujan límites.
Su 90 Shilling Ale es poesía líquida escocesa, la IPA tiene ese equilibrio perfecto entre malta y lúpulo que muchos buscan y pocos logran, pero donde Odell brilla es en sus series Cellar y Woodcut: barrel-aged sours y wild ales que requieren paciencia, técnica y las bolas para dejar que la naturaleza haga su trabajo. El taproom tiene vista directa a los tanques de fermentación, y en verano su patio es el mejor people-watching de Fort Collins.

Doug sigue involucrado después de 35 años, y si tienes suerte de pillarlo en el bar, te contará cómo Fort Collins pasó de tener dos cerveceras a ser la capital cervecera de las Rockies. Tours diarios a las 12, 1, 2 y 3, pero el move pro es ir directo al taproom y pedir un flight de la Cellar Series.
Tercera parada: Great Divide Brewing
Bajando a Denver por la I-25, Great Divide en 2201 Arapahoe Street es donde la ciudad encontró su identidad cervecera. Brian Dunn abrió en 1994 en un warehouse del barrio Ballpark cuando la zona era parkings y naves abandonadas. Hoy es el epicentro del RiNo Art District, pero Great Divide sigue siendo la misma: cervezas grandes, sin excusas, sin marketing hipster.
Titan IPA fue de las primeras IPAs en superar los 60 IBUs cuando eso era locura. Yeti Imperial Stout es un monstruo de 9.5% que spawneó mil variantes (Oak Aged Yeti, Chocolate Oak Aged Yeti, Espresso Oak Aged Yeti… you get it). Pero su obra maestra es el Barrel Bar al lado del taproom principal: 20 grifos dedicados exclusivamente a cervezas envejecidas en barrica, algunas con cinco años de edad.

El packaging tour a las 3 PM los sábados te muestra la línea de enlatado en acción, pero el verdadero espectáculo es el Yeti Day cada octubre cuando lanzan todas las variantes del año. Pro tip: los miércoles tienen «Firkin Friday Preview» donde prueban casks experimentales antes del fin de semana.
Cuarta parada: Avery Brewing Company
En Boulder, Avery Brewing movió en 2015 su operación a un campus de 67,000 pies cuadrados en 4910 Nautilus Court que parece más sede de Google que una cervecera. Adam Avery empezó en 1993 haciendo 7 barriles a la vez en un espacio del tamaño de un garage. Hoy producen algunas de las cervezas más extremas y respetadas del país.
La serie Demons of Ale (The Beast Grand Cru de 18%, Mephistopheles de 17%, Samael’s de 16%) no es para principiantes. White Rascal Belgian Wit es perfecta para el clima seco de Colorado. Pero donde Avery realmente flexiona es en su Barrel-Aged Series: Uncle Jacob’s Stout, Vanilla Bean Stout, y especialmente Tweak (imperial stout con café) son cervezas que cambian tu concepto de lo que la malta y el lúpulo pueden hacer.

El restaurante adjunto tiene 30 grifos con cervezas que no encontrarás en ningún otro lado, incluyendo experimentales que nunca saldrán del edificio. Tours a las 2, 4 y 6 PM entre semana, cada hora los fines de semana. Si solo puedes hacer una cosa, ve al tour de barricas los sábados a las 11 AM donde prueban directamente del barril .
Quinta parada: Left Hand Brewing Company
En Longmont, a 15 minutos de Boulder, Left Hand demostró que no necesitas estar en una ciudad grande para hacer cervezas que cambien el juego. Los hermanos Dick y Eric Wallace abrieron en 1993, y su Milk Stout Nitro no solo definió un estilo: creó una categoría completa. Fueron los primeros en perfeccionar el nitro en botella con su widget, llevando la cremosidad del grifo nitro a casa.
El taproom en 1265 Boston Avenue es acogedor sin ser pretencioso, con vista a las Rockies y un patio que en verano se llena de locales que saben que aquí está lo bueno sin el hype de Boulder. Sawtooth Ale es su everyday beer perfecta, la Black Jack Porter es manual del estilo, pero ven por las series limitadas: Wake Up Dead Imperial Stout sale cada noviembre y es worth the wait.

Los tours del sábado a las 2 PM incluyen la historia de cómo sobrevivieron cuando el 75% de su producción se perdió en las inundaciones de 2013, y cómo la comunidad cervecera de Colorado se unió para mantenerlos a flote. Es la historia del craft en su mejor momento (lefthandbrewing.com).
Sexta parada: Oskar Blues Brewery
Dale Katechis abrió Oskar Blues como restaurant en Lyons en 1997, empezó a hacer cerveza en el sótano en 1999, y en 2002 tomó la decisión que lo cambió todo: enlatar Dale’s Pale Ale. Fue la primera cervecera craft en enlatar, cuando las latas eran sinónimo de cerveza barata. «Cans are better for beer» decía Dale cuando todos lo llamaban loco. Tenía razón.
Hoy tienen múltiples ubicaciones, pero la original en Lyons (303 Main Street) sigue siendo especial. Dale’s Pale Ale es un clásico instantáneo, Old Chub Scotch Ale es terciopelo líquido, y Deviant Dale’s IPA te recuerda que estos tipos no vinieron a jugar. El Homemade Liquids & Solids restaurant adjunto tiene blues en vivo y la mejor excusa para quedarte más tiempo del planeado.

La cervecera de producción en Longmont (1800 Pike Road) tiene el Tasty Weasel Taproom con 40 grifos y vista a las montañas. Si vas en verano, el Burning Can Festival en Lyons es básicamente Woodstock con latas de cerveza. Dale vendió majority stake pero sigue involucrado, y su filosofía «beer is culture» permea todo .
Séptima parada: Ska Brewing
Durango está a 6 horas de Denver, pero Ska Brewing vale la pena el viaje. Dave Thibodeau y Bill Graham abrieron en 1995 en un sótano, nombraron la cervecera por su amor al ska music, y construyeron un imperio en el suroeste de Colorado haciendo cervezas que no toman atajos.
True Blonde Ale es la gateway beer perfecta para el clima de Durango. Modus Hoperandi IPA tiene ese balance que te hace volver. Steel Toe Stout es como beberse un brownie. Pero el verdadero premio está en su Mexican Logger, una dark lager que honra las raíces cerveceras de México con ejecución de Colorado.

El World Headquarters en 225 Girard Street es parte cervecera, parte museo del ska, parte community center. El Container Bar afuera está hecho de shipping containers y tiene la mejor vista de las San Juan Mountains. Los Pink Vapor Stew sessions los jueves son jam sessions donde músicos locales tocan mientras la cerveza fluye. Es Durango en su máxima expresión.
Última parada: Crooked Stave Artisan Beer Project
De vuelta en Denver, Crooked Stave en 3350 Brighton Blvd no es para todos. Chad Yakobson abrió en 2010 después de escribir su tesis de maestría sobre Brettanomyces, y su obsesión con la fermentación salvaje y las bacterias creó algunas de las sours más complejas del país.
No hacen IPAs. No hacen stouts. Solo sours, wild ales, y cervezas que requieren paciencia. Nightmare on Brett aged in wine barrels es funk en estado puro. Petite Sour series son entry-level acid trips. Origins es su Burgundy barrel-aged wild ale que cuesta $30 la botella y vale cada centavo.

El taproom es minimalista: concreto, madera, steel. La cerveza es la estrella. Los bartenders son nerds de fermentación que pueden explicarte la diferencia entre Lactobacillus y Pediococcus sin sonar condescendientes. No hay tours porque Chad dice que «las barricas necesitan dormir», pero el taproom tiene vista a la sala de barricas donde la magia sucede lentamente.
Otras paradas esenciales en Colorado:
Colorado sigue empujando límites. De las CBD beers a las adaptogenic ales, de las foraged ingredient series a las carbon-negative breweries, si hay una tendencia cervecera emergente, probablemente empezó en algún garage de Fort Collins o warehouse de Denver. No es arrogancia de montaña. Es simple altitud y actitud.
Denver Metro:
Cerebral Brewing – IPAs científicamente perfectas
TRVE Brewing – Heavy metal y sours en Capitol Hill
Black Project – Fermentación espontánea nivel PhD
Front Range:
Weldwerks Brewing (Greeley) – Juicy Bits NEIPA es leyenda
Outer Range Brewing (Frisco) – IPAs en el corazón del ski country
Casey Brewing (Glenwood Springs) – Saisons y fruited sours de culto
Montañas:
Telluride Brewing – Cerveza a 8,750 pies
Steamworks Brewing (Durango) – La otra joya de Durango

















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