
El sector que una vez fue el orgullo y motor de innovación de la industria cervecera estadounidense está atravesando su peor crisis en décadas. Por primera vez desde los años 80, Estados Unidos registra un descenso neto en el número de cervecerías craft, con cierres masivos que están redefiniendo completamente el panorama cervecero americano.
Los datos de 2025 son demoledores: el mercado craft estadounidense ha caído un 4% en volumen, la cifra más baja jamás registrada desde que se iniciaron las mediciones modernas. Más alarmante aún, cerca de 400 cervecerías han cerrado definitivamente sus puertas, superando por primera vez el número de aperturas nuevas.
La Ironía del Pionero
Estados Unidos inventó el concepto moderno del craft beer. Desde las pioneras como Sierra Nevada y Boston Beer Company hasta la explosión de los 2000, el país norteamericano exportó al mundo la idea de que la cerveza podía ser artesanal, innovadora y premium. Ahora, esa misma industria se enfrenta a su momento más oscuro.
La paradoja es evidente: mientras mercados como España, Reino Unido o Australia experimentan crecimiento en sus sectores craft, Estados Unidos ve cómo se consolida brutalmente un sector que llegó a tener más de 9,000 cervecerías activas. La saturación, finalmente, ha pasado factura.

Las cervecerías pequeñas y medianas son las más afectadas. Estas operaciones, que florecieron durante la era dorada del craft (2010-2020), ahora luchan contra costes inflacionarios, competencia despiadada y cambios en los hábitos de consumo que las han dejado sin espacio para maniobrar.
Los Números de la Debacle
La Brewers Association reporta cifras que habrían sido impensables hace apenas cinco años. El segmento craft, que representaba el 13.3% del mercado total estadounidense, ha perdido terreno tanto en volumen como en valor. Las ventas totales cayeron a 45.3 mil millones de dólares, un descenso del 1.2% que marca el fin de décadas de crecimiento ininterrumpido.
Pero los datos más reveladores están en los modelos de negocio que sobreviven. Las cervecerías con modelo taproom/brewpub mantienen márgenes, mientras que aquellas dependientes de distribución masiva enfrentan la extinción. Es el retorno a los orígenes: cerveza local para consumo local.
Estados como Colorado perdieron 41 cervecerías en 2024, California vio cerrar más de 60, y incluso strongholds tradicionales como Vermont y Oregón registran descensos netos por primera vez en su historia craft moderna.
Las Causas del Colapso
Desde mi perspectiva como observador del sector, este colapso era predecible. El mercado craft estadounidense creció demasiado rápido, sin la base de consumidores suficiente para sostener tal proliferación. Cuando llegaron las presiones económicas, la criba era inevitable.
El cambio generacional también ha sido brutal. Los millennials, que impulsaron el boom craft, ahora priorizan moderación y wellness sobre exploración cervecera. La Generación Z muestra menos interés en el alcohol en general, prefiriendo opciones sin alcohol o alternativas como el cannabis en estados donde es legal.
A esto se suma la inflación descontrolada en materias primas. Lúpulo, maltas especiales, gastos energéticos y, sobre todo, costes laborales han convertido muchas operaciones craft en negocios inviables. Las grandes cerveceras pueden absorber estos costes; las pequeñas, simplemente no.
Los Supervivientes
No todo es apocalipsis. Las cervecerías que han sabido adaptarse reportan crecimientos sostenidos. El modelo ganador combina calidad consistente, experiencia local y diversificación de ingresos. Taprooms que sirven comida, eventos privados, y colaboraciones con la comunidad local.
Marcas como Sierra Nevada, Dogfish Head (ahora parte de Boston Beer) y Bell’s han demostrado que la escala correcta permite navegar la tormenta. No demasiado grandes para perder alma, no demasiado pequeñas para ser eficientes.
Las cerveceras regionales con distribución controlada también resisten bien. Compañías como Founders, Stone o Lagunitas han encontrado el equilibrio entre alcance nacional y identidad craft, algo que las micro-cervecerías nunca pudieron lograr.
El Futuro Post-Colapso
Este colapso no es el fin del craft beer estadounidense; es su necesaria purga. El sector está volviendo a sus fundamentos: calidad sobre cantidad, comunidad sobre distribución, sostenibilidad sobre crecimiento explosivo.
Las cervecerías que emerjan de esta crisis serán más resilientes, mejor gestionadas y técnicamente superiores. Habrán aprendido que el craft beer no es solo sobre hacer cerveza diferente; es sobre construir negocios sostenibles que puedan resistir ciclos económicos adversos.
El colapso del craft beer estadounidense marca el fin de una era de crecimiento descontrolado y el inicio de una industria más madura y selectiva.
Para el mercado global, este colapso estadounidense representa una oportunidad. Europa, Asia-Pacífico y Latinoamérica pueden aprender de los errores americanos y construir ecosistemas craft más sostenibles. La lección es clara: crecer rápido mata; crecer bien, perdura.
Estados Unidos seguirá siendo un mercado cervecero gigantesco, pero ya no será el laboratorio de innovación que fue durante tres décadas. Ese rol ahora se distribuye globalmente, y quizás eso sea positivo para toda la industria cervecera mundial.
Fuentes: Brewers Association, New York Times, Axios, Craft Brewing Business | Análisis: CasatejadaCC para Encervezate.com

















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